domingo, 1 de noviembre de 2009



¿Más perdido que nunca? Era esta la situación. Es. Al menos en apariencia. La información disponible aumenta a cada rato y con ella la confusión. Crece la bruma y todo se vuelve aún más inabarcable. Aparece la sensación de que el peor enemigo es uno mismo, que yo mismo me he multiplicado y replicado al infinito, estoy en todas partes al acaecho, me disparo a mí mismo y contra mí mismo me defiendo. Corro, huyo, mino el territorio, habgo explotar bombas, granadas, pongo trampas, caigo en ellas y me odio. Yo soy mi propia muerte, mi propia destrucción, el cazador y la presa. No atino a asomar mi cabeza por sobre los sacos de la trinchera, no quiero ver, no quiero saber. Algún día terminará todo esto. Aacso de la peor manera, nunca de la mejor. No habrá final feliz. ¿Habrá un final al menos? Ese día, si llega, comenzaré a extrañar todo esto verdaderamente. Todo.

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